¿Para qué son las alianzas o coaliciones?
Jueves 16, Julio, 2009 7:02Contrario a tesis clásicas en torno a los partidos, en días pasados leí un sesudo artículo acerca de las elecciones del Parlamento Europeo en que se criticaba el vaciamiento de ‘contenido’ de las actuales democracias representativas, parlamentarias, liberales, socialdemócratas, social-cristianas, etc., pero el autor del artículo (un intelectual español) planteaba un nuevo método de “empoderamiento” de los ciudadanos en la base social bajo la premisa de intereses comunitarios, de minorías, de necesidades que la sociedad política predominante en el mundo no resolvió en su accionar, sino que esos huecos verdaderos, oquedades, que no han sido llenados nunca, deberían ser ocupados por ciudadanos; deberían ser combatidos por otra forma de organización social.
Desde Clístenes y la democracia griega, pasando por Aristóteles, Platón, Fourier, Tomás Moro, Rousseau, Robespierre, Marx, Roma, Robert Owen, Kadaffi, Kim Il Sung, Montesquieu, La Ilustración, la monarquía, el feudalismo, los Padres Fundadores de EEUU, etcétera y etcétera, los grandes pensadores, incluidos al tiranuelo Enver Hoxha, en la diminuta Albania, y nuestro Juan Bosch (en su “Dictadura con respaldo popular”), plantearon un ‘modelo de organización social’, con el que pretendieron salvar sus sociedades o al menos argumentaron que serían más justas, humanas y solidarias. Todo esto es válido.
El instrumento: la forma de organización política de la sociedad, la refundación de los partidos, los cuales se organizan conforme a las clases y sectores que representan (como el caso que comentado) ante la anomia del Estado (fue el término empleado, que como dice Soto Jiménez aquí, es de Emile Durkheim). Pero hay cosas que son propias de eso que Euclides Gutiérrez llama “el absurdo político”, el disparate, que es el que surge en la mente de gente que se cree política, pero que no piensa políticamente.
En estos días leí unas declaraciones de un ‘líder’ de un partido minoritario (de quien he afirmado que jamás pegará ni con soldadura por insulso y falta de carisma) en que decía que los “acuerdos” de Miguel Vargas y Leonel y del Presidente con los reformistas buscaba perpetuar la impunidad. ¡Gran descubrimiento!
No, lo que persiguen es prepararle el terrero a él para que venga a desbarrar; o, en su defecto, aunque persigan la cohabitación y la gobernabilidad con la finalidad de ir construyendo una democracia más perfecta, más decente, es válido que él diga que no es así, ¡pero ni de eso se da cuenta, el pobre!
Cualquiera con criterio político o al menos olfato de ese tipo, sólo tiene que dar un vistazo al panorama mundial o zambullirse en el pasado criollo y tendrá una especie de filme que lo muestra todo: trinitarios, afrancesados y hateros unidos y rompiendo antes y después de la Independencia; Chang Kai-Shek y Mao Tse Tung en el Frente Antijaponés; jacobinos, girondinos y antimonárquicos y ¡hasta monárquicos! en la Revolución Francesa; norteamericanos, franceses y latinoamericanos en la revolución de las 13 Colonias contra Gran Bretaña; Bolívar, Sucre, Bove, etc., contra los españoles y contra ellos mismos.
Coaliciones dominicanas
Estrellitas, jimenistas y trujillistas contra Horacio y después el despelote; el Acuerdo de Santiago de perredeístas, emepedeístas, socialcristianos y derechistas de Wessin contra Balaguer y después reciclados hasta declararlo “Padre de la Democracia y el Desarrollo Económico”; el Frente Patriótico contra Peña Gómez, La Alianza Rosada contra el PLD y hoy el grito de Guido para que acudan perredeístas, reformistas y peledeístas disgustados de cara al 2010 y 2012; en fin: la alianza de dos contra uno, cuando hay tres fuertes, según el leonelismo; y para dejar el borregueo: Rusia, Inglaterra, Francia y EEUU, contra el famoso “Eje” Alemania-Japón-Italia, que no somos una colonia alemana (¡si existiésemos!) por Stalin y la batalla de Kurs, aunque Juan Carlos García diga hoy que fue un carnicero peor que Hitler.
Pero, ya hemos dicho con Larry Flyntt que “las opiniones son como los traseros: ¡todos tenemos una!”.
En el escenario de la humanidad, toda victoria que fue, también fue el fruto de los hábiles que supieron unirse hasta con enemigos encarnizados para vencer el peligro más inminente o más fuerte. El darwinismo natural y social son leyes, aunque hagamos como el avestruz sólo por miedo.
¡Maña fuera que Leonel hiciera acuerdos con Miguel y Quique para que se monte el Miuca! ¿De qué cerebro puede salir una elaboración de ese tipo? No, es al revés: el Miuca tiene que tener peso social y político para poder participar sin ser lo que ha sido: ¡vagón! ¿O no es así? ¿O no fue el PLD que sacó 18 mil votos en 1978?
El obispo Arnáiz
Ahora bien: los ciudadanos que desean vivir en un país decente (que de ninguna manera son los fariseos explotadores y eternos sembradores de veneno corrompidos hasta la saciedad pero que son verdaderos teatreros que no dan la cara) deben oír voces como la de obispo Arnáiz en la misa del séptimo aniversario de la muerte de Balaguer: la Patria es ara, no pedestal.
No importa la careta que usen, pero sufrirán en ellos o en su descendencia, el desorden, la corrupción que sembraron contra los demás, la siembra de veneno, sin importar la bandera conque se cobijen; sin importar la belleza discursiva y las triquiñuelas que usen para presentarse como padres de la Patria.
Aquí, escribió don Rafael hastiado de tanto cinismo, “todos somos corruptos”, por comisión o por omisión. A Balaguer, pese a los incontrolables, bandas coloradas y contratistas, hay que darle los 50 años que decía don Américo Lugo. ¡Saldrá mejor librado que los que vierten su saña sobre él, aunque no lo veré!