Carta, Peña, Celso, Netanyahu y Stone

Sábado 12, Septiembre, 2009 18:51

Carta sobre Margarita
“Saludos, señor Aristófanes: Espero que este bien junto a los suyos. Aprovecho para felicitarle por su artículo publicado en el periódico Listín Diario en fecha 05-09-2009, sobre la primera dama Margarita Cedeño de Fernández. La primera dama ha realizado un trabajo encomiable en favor de los más necesitados del país, emulando al Presidente de la República. Este país no tendrá cómo pagarle a la doctora Cedeño lo que ha hecho por los más pobres de la nación. Ojalá que siga así, trabajando incansablemente por los más necesitados y sin hacerle caso a los que no hacen ni dejan hacer. Gracias.

Atentamente,
Félix Reynoso,
Dirigente Deportivo y Comunitario  de Nagua.

A mí no, don Celso
Cuando el doctor Peña Gómez, líder negro de los blancos, fue síndico del Distrito Nacional en el cuatrienio 1982-86, cogió una ‘cuerda’ con algunos periodistas y proclamó con su vozarrón que ningún periodista podía hablar de él porque tenía  a 800 en la nómina del ayuntamiento de la Capital.

Aunque consideré que era una hipérbole de Peña porque no eran tantos (esa cantidad ni siquiera figuraba registrada en el viejo SNPP), escribí un artículo en el desaparecido ‘El Sol’, bajo la dirección de mis apreciados Eulalio Almonte Rubiera y Sergio Cueto, intitulado: “¡A mí no, doctor Peña!”, en que aclaraba que mi nombre no figuraba en ese listado.

Peña, un hombre generoso y digno pero emotivo, me dijo delante de testigos un día cuando cubría una actividad y le reclamé: “Tú sabes, Aristófanes, que yo no me refería a ti”, lo que luego ratificó en Nueva York. Aunque no me caracterizo por hacer leña del árbol caído, ni tengo tiempo para albergar rencores ni resentimientos propios de mezquinos inmaduros y tocados por la diosa Envidia, además en mi íntima convicción, y lo estoy afirmando, creo que la CDEEE nunca estuvo en mejores manos que las de Radhamés Segura (a no ser las de Julio Sauri, pese a que el doctor  Balaguer jamás se preocupó seriamente por la electrificación del país), debo decirle a don Celso Marranzini, actual administrador del emporio estatal y quien afirma hoy que “lo único que estaba al día en la CDEEE era la publicidad”, que no recuerdo  cuando llegó mi amigo Claudio Márquez a la Dirección de Relaciones Públicas, pero desde esa fecha no me pagan un spot que tengo de la CDEEE, y lo afirmo porque todo el mundo conoce mis posiciones públicas, y, como la prensa en este país incuba muchos fariseos de doble moral, espero que los demás ‘comunicadores’ estén, también, en mi situación.

No estoy hablando precisamente de Radhamés, pero debo decir que este gobierno peledeísta está constituido por funcionarios muy ‘especiales’, una gran cantidad de ellos ingratos que sólo se manejan con ‘amigos’ (que espero saquen la cara algún por ellos, como lo hace quien escribe casi a diario) y que si el Presidente no lo sabe, pues es hora de que lo sepa. ¡A mí no, don Celso!, vuelvo a exclamar.

Bejamín Netanjahu
Si el ‘liberal’ líder de Kalima, Ehud Olmert, ex primer ministro de Israel, amenazó una vez al pelele monarca de Jordania, Abdalá, de que si da un pie en falso, es posible que la ficción llamada “reino hechemita” desaparezca del mapa, mientras la televisión del país árabe y la estadounidense se solazan en hacer vídeos en que se resalta el humanismo de las reinas Noor y Rania,  a nadie que razone le puede sorprender que en medio de la campaña racista de la industria farmacéutica que acorrala hoy a Barack Obama, presidente de EEUU, el hoy primer ministro conservador del Likud en Israel, Bejamín Netanyahu, le pase por arriba a la vapuleada ‘Hoja de Ruta’ y continúe los asentamientos en Cisjordania dejando a los palestinos que nacieron allí a la intemperie (protegidos sólo por Alá), sin que nadie haga nada, incluido el Papa Benedicto XVI, quien tuvo que retirar al obispo que dijo que creía que en el Holocausto no murieron tantos judíos, y además, tuvo que pedir perdón por ello a los hebreos, mientras el turismo hacia la Iglesia de la Natividad de Jesús, en Belén, es ya nulo porque  Israel  tiró un muro alrededor del templo cristiano y echó a los palestinos,  cristianos o no, de las cercanías sin darle ni un céntimo, ni esperanza, bajo la premisa de que   “están ocupando tierra histórica judía”, para alegría aquí de “Esclava te doy”, la ex mujer de Yaqui.

Por lo visto, ni Obama, ni el francés Sarcozy, ni la alemana Merkel, ni el inglés Brown, ni el ruso Medvédev, ni el chino Hua Jintao, ni Shinzo Abe, de Japón, les pueden explicar a lo que queda del mundo, dónde, en qué tierra, funcionará el Estado palestino, al menos que sea sobre la palabreja ‘errante’ (excusen la metáfora), como funcionó el Estado judío desde Roma hasta 1948 y al igual que el Estado kurdo después que la “pérfida Arbión” hizo lo que le dio la gana en el Medio Oriente. Lo cierto es que los que cogen en su boca la palabra paz no son filósofos, sino arlequines cínicos de primer reparto.

Oliver Stone
El cineasta norteamericano Oliver Stone dijo en Italia que el rey Juan Carlos I, de España, debería callarse y escuchar a Hugo Chávez “que ha sacado a la mitad de los venezolanos de la pobreza”. La gran prensa liberal-democrática (95% contra el ‘dictador’ de Venezuela y a favor del ‘pacifista’ Netanyahu), le llama panfleto al documental de Stone. Pero lo que pasan en Discovery de las reinas jordanas Noor y Rania es filmografía de finos quilates.

Así se escribe la historia de la Justicia en el mundo neoliberal y unipolar y su cultura light ¡La realidad supera la ficción! ¡Qué viva la paz del planeta! ¡Hosanna, hosanna, aleluya, bendito el que viene en el nombre del Señor…!

Puede dejar una respuesta, o hacer un trackback en su propio sitio.

Escriba un comentario

Spam Protection by WP-SpamFree