Leonel: “Sin embargo se mueve”; EEUU: el crimen baja

Jueves 14, Enero, 2010 7:03

“Nunca como ahora el hombre conoció más del Universo, pero nunca antes tuvo más incógnitas acerca de él”
A. Urbáez

Dígalo Hipólito o no, sin importar razones, la ‘comedieta’ de Agosto –aunque estamos en enero–, apunta a lanzar las pacas y los cadáveres a los pies del Inquilino del Palacio Nacional. Y pese a las diferencias de HM con el doctor Vincho Castillo, que no son nuevas, el viejo león de San Francisco de Macorís, rodeado de hombres serios e intransigentes de la ‘Comisión’, parece –o no parece, ¡es!– el único con las coordenadas precisas de hacia dónde deben empujar los bueyes de la investigación, que en estos momentos apuntan a varias direcciones.

Por ahí vienen reportajes-investigativos para echar agua al cántaro de figuras cercanas a El Hombre, mientras la diáspora, la dispersión, de los investigadores apunta a la pedofilía de Agosto (cirugías plásticas de las “reinas del champán” que incluyen hasta diputadas) y la imputación de los asesinatos de Vianca “La Gorda” y del ex coronel González.

En fin: parece que las  fuerzas de las penumbras pretenden liquidar a Agosto, que no tiene nada que perder porque está condenado a 209 años en Puerto Rico y de ser cazado aquí, tendría que pasar a la Justicia por las muertes de Vianca y del ex coronel (más los blanquitos, ¡que sí estaban!), y Junior sería un perico peligroso silbando en los tribunales.

¡Qué palo sería para “la estructura” –y no de Van Der Horsh– que al perico se lo atropellase el tren! Ni vendo, ni consumo, ni lavo. No tocaré  más tema concreto. Aquí les van algunas ideas del ensayo del intelectual mexicano Joaquín Villalobos sobre “Los 12 mitos de la lucha contra las drogas”. El ensayo es largo, agradezco la contribución de Fonchy Tejeda, de lo más puro, cristalino y decente que haya dado el Sur.

No enfrentar la droga

“No se debió confrontar al crimen organizado. Cuando la violencia comenzó a crecer por la guerra entre cárteles, el presidente Fox dio inicio a la intervención de fuerzas federales en los estados que tenían problemas (Tamaulipas, Guerrero, etc.). Por su agravamiento, Calderón decidió combatir frontalmente al narcotráfico y dio continuidad a la intervención federal.

Las críticas sobre falta de inteligencia previa, que eran  ‘reactivas las operaciones’, incluso se dijo que el gobierno actuaba por interés político y que las operaciones gubernamentales habían empeorado el problema. Algunos consideraban que lo mejor era tapar los efectos mediáticos de la violencia y dejar que todo continuara manejado por supuestos “acuerdos locales”. Pero esos “acuerdos” no eran entre iguales, sino entre criminales y funcionarios intimidados por la ley de “plata o plomo” que estaba dejando policías asesinados y presidentes municipales y gobernadores atemorizados.

La idea de no combatir de frente al narcotráfico supone, ingenuamente, que éste no es contagioso ni expansivo, y que no alcanzaría al Distrito Federal. La realidad es que una de las primeras batallas ha sido recuperar el aeropuerto de México que para los narcos es tan importante como Nuevo Laredo o Ciudad Juárez. México está atrapado entre el mayor consumidor de drogas del mundo, al norte, y la región más violenta del mundo (Guatemala, Honduras y El Salvador), al sur, a consecuencia del tráfico de drogas.

Por lo tanto, resulta difícil pensar que es posible aislarse, abstraerse del problema y suponer que no pasaría nada. El narcotráfico es un delito global que está extendiéndose en casi toda América Latina, afectando también a Europa del Este, al norte de África y algunas regiones de Asia. El crecimiento de las clases medias urbanas y el aumento del consumo de drogas están directamente relacionados, no hay una razón sólida para que las clases medias mexicanas puedan ser excluidas del incremento en el consumo, algo que ya afecta seriamente a Brasil.

No hacer nada podría haber llevado a México a una situación similar a la que enfrentó Colombia a finales de los ochenta. Son muchos los ciudadanos y funcionarios colombianos que aceptan que  su país “tocó fondo” porque esperaron demasiado tiempo para actuar”.

En su extenso ensayo, Villalobos concluye en que los Estados tienen que quitarle al poder al narco o sucumbirán: “México sufre una violencia localizada en seis de sus 32 estados y tiene una tasa nacional de 10 homicidios por cada 100 mil habitantes. Venezuela tiene 48, Colombia 37, Brasil 25, Guatemala, Honduras y El Salvador están arriba de 50. El estado de Chihuahua, el más violento de México, está en este momento con una tasa de 143 homicidios; le siguen Sinaloa con 80, Durango con 49, Baja California 44 y Michoacán 25. A inicios de los noventa Medellín, la ciudad más violenta de Colombia, mantuvo una tasa de 320 durante varios años y, en ese mismo periodo, Cali tenía 124, Cúcuta 105 y Bogotá, la capital, 80. Colombia ha vivido dos guerras en 25 años, las cuales le han costado más de 200 mil muertos y dos millones de desplazados, y continúa en conflicto”.

República Dominicana no llega a esos niveles, pero si vemos país-número de habitantes, ya llegó, como dice Vincho (a.u.).

Crímenes bajan en EEUU
Parece chiste pero no lo es. Las agencias que combaten el crimen en USA, informan que éste bajó en 2009 hasta el distrito de Columbia, la Capital, que está llena de latinos y negros y la criminalidad era más alta hasta que el estado más poblado de la Unión: California. Atribuyen la baja criminalidad a una población de 70 millones que pasa de 50 años y ya no delinque y al trabajo duro que han realizado. Si yo fuera papá Radhamés, pensaría que en AL aumentó en todos los países porque nos envían por millares los ‘graduados’ aún sin terminar sus condenas.

Y usted, ¿qué opina?

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