La bondad del Presidente, guardias-Haití y ‘El Mesié’

Jueves 21, Enero, 2010 10:29

“La Presidencia es una carga muy pesada, y quien reciba esa carga no puede estar manchado por la maldad ni el odio ni la mentira ni la calumnia”.
-Juan Bosch-

Si este escribano se ha mantenido nueve años apoyando la gestión de gobierno de Leonel Fernández –4 fuera del poder, más del 1994-96, que son 17 años–, sólo se debe a lo dicho por Luis Manuel Bonetti en la entrevista de César Medina (LD, lunes, 18-1-10): que a Leonel Fernández no le gusta siquiera bregar con dinero; además, digo, de que es un ser humano decente y no insulta. Es decir, que reúne las cualidades que menciona Bosch en el epígrafe de esta columna. El Presidente es tan bondadoso que a veces su bondad es mal interpretada, pese a que es un lince por su solidez intelectual.

Dijimos el jueves (y lo repetimos en dos días seguidos en el Canal 23, Telefuturo) que el terremoto asesino de Haití era mucho más que un tragedia porque no afectaba a quienes nada tenían, sino que sus secuelas las sufriríamos igualmente del lado Este. Pedimos que las carpas fueran instaladas del lado haitiano, no del nuestro (y nada tiene que ver con racismo, ni complejo de superioridad de nada torcido), sino que Haití no era un Estado, ni un país, sino “un conglomerado humano”.

Lo hemos visto hasta el extremo de que no apareció un solo bombero haitiano, un ministro o la defensa civil y si hubo alguno allá, fue afectado y está hoy internado en nuestros atestados hospitales, que no son sólo los fronterizos como Jimaní, Barahona y Dajabón, sino hasta el Darío Contreras en la capital y más allá. El bueno del Presidente –aunque a los príncipes no se les rebate, aconseja el mejor teórico del poder del país, Leonte Brea–, predijo que el asunto podría ser menos grave porque el terremoto sólo destruyó a Puerto Príncipe. ¿Dónde vivirán un millón 500 mil personas sin hogares?

Esta es la hora –jueves- que la masiva ayuda internacional no ha podido repartirse en la capital haitiana por bloqueo de las callejuelas estrechas, mientras la población pide agua, combustibles, comida, etc. Alimentos, agua, galletas, medicinas y chocolates hay demás pero están bloqueados de este lado de la frontera o en el aeropuerto Toussaint-Louverture. Con la crisis que comenzó en el 2008, el desempleo aumentó de 50% a 60% y el 80% de las familias haitianas reciben algún tipo de ayuda o remesa del exterior.

Todo esto quiere decir que pese la solidaridad del presidente Fernández, el resto de Haití que recibía el líquido amniótico de Puerto Príncipe, ahora no lo recibe y la red deberá cubrir los 28 mil km2. Un brillante abogado me comentó ayer que los dominicanos todavía no saben el costo a pagar por el temblor batatero de Haití. ¡Nos costará lágrimas de sangre ahora y después! Y ya hay unos insidiosos de cierta prensa española acusándonos de indiferentes ocultando lo que bien dijo un diplomático: “El verdadero portaviones de Haití es RD”.

Acierto de ‘El Mesié’
‘El Mesié’ -¡por fin!- vio la cosa clara cuando dijo el martes que en Haití no hay estructuras para soportar este desastre y que el país cargará pesado en la presente crisis. Hay que reconocerle que pese a su racismo con ropaje de solidaridad, también coincidió en lo que dijo don Juan Bosch en cuanto que “sin importar lo poderoso que sea, ningún país del mundo puede meterse en los problemas internos del pueblo dominicano”. Lo mismo funciona para Haití y, sobre todo, por los  soldados ofrecidos para la Minustah.

Nos separamos de Haití y después hemos tenido varios entuertos históricos con los vecinos desde el oeste de “La isla es una e indivisible”, del genio de Toussaint, más antes Ryswick, Basilea; la llegada de Jean Jacques Dessalines, J. Pierre Boyer, C. Hérard, etc., la “Independencia Efímera”, la Independencia, 19 de Marzo, 30 de Mayo, etc.,, “El Corte” de 1937;  la campaña internacional contra RD de las ONG’s, los celos de Aristide, Chávez, Fidel.

Los malos humores mundiales contra EEUU, el Comité de Descolonización de la ONU, los Derechos Humanos, el precedente Iraquí.  En fin: ¡no es buena idea que guardias criollos vayan a Haití aun sea para ayuda humanitaria y menos a integrar la Minustah! Serían no valiosos, sino inestimable, si los colocaran de este lado de la frontera sin importar qué pase en Haití, como dice  Gral. Soto. Hay que descartar esa idea. ¡Totalmente!

¡Por Dios, Cassá!
Tenemos el leve presentimiento de que la Academia Dominicana de la Historia anda mal en lo abstracto-organizacional (por no decir otra cosa). ¡Siempre me alegré de que a mi caudillo Don Juan Bosch nadie lo quisiera meter ahí, aunque sabía que él no hubiera aceptado! Primero, miembros de esa benemérita institución trataron de coartar a J. Báez Guerrero que escribiera de historia debido a su cuestionamiento de la conducta del General Gregorio Luperón (a quien admiramos, porque ¡la ‘cosa’ es cómo se termina!).

Después vino el problema con el sociólogo-historiador Franco Pichardo, donde hubo recelos y ‘decires’ mutuos, aunque FF fue más diplomático con sus ‘papeles’: apuntaban al método, pero los chˆmskyanos sabíamos… Y ahora aparece ‘El Mesié’ con lo mismo. Para el jumento que escribe estos garabatos ‘El Mesié’, después de la biografía del General, era “historiador retirado”. El Archivo General de la Nación y la Academia Dominicana de la Historia, debieron contratarlo para el tomo II –lo esperamos hace 35 años– pese que el I fue bien valorado por D. Céspedes: de “Origen del prejuicio racial en América”,… del indio, zambo, mulato, sefardí, jabao, turco, negro, blanco, jojoto, etc., etc. ¡No me j… Cassá!

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