Gilberto Serie, ley antiterrorista y ‘show Trujillo’

Lunes 1, Marzo, 2010 7:36

“El pueblo dominicano le teme a la palabra democracia, porque con la palabra democracia se le mató, se le explotó y tenemos que enseñarle qué es la palabra democracia”.
Juan Bosch

Ante la falla de Delis, he tenido que recurrir a mis propios ‘haitianos” para estar al día. Por de pronto, debo decir que Gilberto Serulle tiene todo el derecho del mundo a cambiarse de partido, y yo el derecho a recordarles a mis lectores que Lenin, el más exitoso y brillante de todos los revolucionarios conocidos, decía que “el que cree en palabras es un idiota incorregible”.

Parece novela barata que Ventura Camejo venga ahora, después de crear su Frankestein degradado, a decir que Gilberto le dijo: “¡Mírame los ojos de frente, compañero: yo sólo me voy del PLD si me expulsan!”. Se tardaron mucho en llegar a vías de hechos ante el desafío.

Gilberto tampoco es un “tránsfuga”, como dijo mi amigo A. Pacheco y como mi profesora Ivelisse bautizó a Rafael Calderón, porque el asunto de ser “tránsfuga” depende qué partido se escoja.

El jefe del PRD, el Ing. Miguel Vargas, afirmó que Serulle es el hombre adecuado para sacar a Santiago del abandono a que lo han sometido J. Enrique Sued y el PLD, pero se olvidó que fue ratificado en el puesto por la Alianza Rosada del PRD-PRSC. Ni dijo que ya había escogido para síndico a otro diputado santiagués que nunca fue al hemiciclo y debe 9 millones que cobró sin trabajar (esperamos que los devuelva).

Tampoco Gilberto dirá nunca lo que me dijeron los “haitianos” (no les he pagado porque estoy ‘crebao’ como el Casino de Neiba,), que él, Dr. en Medicina, quería un intercambio: la Secretaría de Bautista Rojas G., Salud Pública –un hombre eficiente–, a cambio de la Sindicatura de la ciudad de los 30 Jinetes.

Sólo quien no tenga noción de nada organizado puede cambiar la calidad de ‘Bauta’ por la caterva de busca vidas que anda detrás Gilberto. ¡Ah, los teatreros del burdel de la política! Si fuera por mí, el hijo de doña Yolanda anduviera solo: ¡o se van o los echo!, como hace Hugo Chávez.

De cualquier forma apueste a “El Pollón”, porque Valentín ya es senador de La Hidalga.

El show trujillista
En una puya a Chávez –que no tiene presos políticos, por tato es un demócrata–, el dinosaurio Oscar Arias, que jamás tuvo una oposición belicosa y aguerrida como el venezolano, adujo “que los demócratas, cuando no tienen oposición, la crean”. Hermosa consigna que se aplica aquí ya, ¡no en Suiza! (y los funcionarios del Gobierno morado la pagan).

Pienso, igual que Soto Jiménez y que Lantigua, ministro de Cultura. Si no somos Trujillo, no podemos actuar como él. Me gustó que Radhamés Gómez P. le cediera un espacio a Aída.

“El que oye una sola campana siempre estará sordo de oído”, dice el proverbio chino. Las atrocidades cometidas Trujillo se debieron a que Trujillo hablaba él solo, mandaba él solo, mataba él solo, robaba él solo.

¿A quién se le puede ocurrir que Angelita, su hija y “reina” del Generalísimo, cuyos caprichos llevaron luto y sangre a la familia dominicana, va a hablar mal de su padre? Su versión, tampoco, podrá ser jamás la de los familiares de sus víctimas, ni de los dominicanos que vivieron en la abyección y el oprobio en que nos subsumió la tiranía.

La versión documentada de los historiadores independientes, ni la de las nuevas generaciones que examinamos horrorizados esos testimonios, hechos y papeles.

El gran Juan Bosch escribió un año antes del ajusticiamiento de Trujillo (en 1960, en Caracas: “Trujillo: causas de una tiranía sin ejemplo”), que ni Ramfis ni nadie fuera Trujillo podría prolongar ese régimen del crimen.

Y, además, tuvo la virtud, junto a G. Mejía Ricart y Guido Despradel y Batista, entre otros pocos, de ver lo que le esperaba al pueblo dominicano con el advenimiento de la Era de Trujillo. Todo el que se precie de conocer la historia y a este pueblo, tiene el convencimiento de que el trujillismo está listo y servido por más panfletos que escriban familiares y añorantes.

Los que piensan lo contrario, no tienen fe en el pueblo ni en la capacidad sus verdaderos patriotas. ¡No habrá trujillismo sin Trujillo ni con Trujillo! Lo que deben hacer los vocingleros, si la ley está vigente, es formar la Comisión de la Verdad para juzgar a los criminales trujillistas y expropiarles sus bienes, así los de ‘señores’ –en ellos o sus descendientes– que Bosch acusó en 1962 de convertirse en “herederos de Trujillo sin llevar su apellido”, que son todavía millonarios con esos bienes, frutos del sudor y la sangre del pueblo dominicano.

Digo, eso es lo que debemos hacer, si es que no vivimos del “expediente” de anti-Trujillista. ¿En qué bolsillos está esa inmensa fortuna? Narcotraficantes, ladrones, lavadores de activos, contrabandistas, sub y sobrevaluadotes, roba tierras, falsifica títulos, quiebra bancos, etc., poseen cárteles mediáticos que los defienden .Decía en TV, antes del libelo de Angelita, que aquí todo el que se moría era un ángel, y sólo faltaban los que santificaran al beato Trujillo. ¡Teatro, puro teatro!

Ley antiterrorista
Antes del discurso del Presidente (27-2-10), creía que la Ley Antiterrorista, de Pelegrín Castillo, no se había promulgado. Si existe, hay que preguntarle al DNI, los fiscales y la Justicia, ¿porqué no se le aplica a los que se robaron 21 cartuchos de dinamita en la presa de Pinalitos, halladas escondidas en un monte de Bonao; a los que en Bonao llenaron una casa de pólvora, armas de guerra y chilenas; a quienes quemaron los postes de la CDEEE en Los Ríos, Pedro Sánchez y Paraíso; a los que tiran bombas incendiarias en los minibuses en los “paros armados”? ¿Eso no es terrorismo? Si las leyes no se aplican, Presidente, ¡aquí sí habrá más que golpes de Estado!

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